Los maestros tienen un conocimiento profundo sobre los estadios de desarrollo de los niños y niñas en primera infancia. Sabiendo según edades como debe ir la evolución de los niños, de esta manera observan y documentan los procesos, intereses y curiosidades de los niños. A partir de esas observaciones, planifican proyectos, actividades y experiencias que fomentan la exploración, investigación y el aprendizaje profundo. Con esta filosofía son respetados los ritmos e intereses individuales, permitiendo un aprendizaje significativo. Los proyectos se desarrollan en profundidad y pueden extenderse por días, semanas o incluso meses.
El progreso no se mide con pruebas estandarizadas, sino a través de una documentación continua y el proceso individual de cada uno de los niños. Esta información se comparte con los padres para mostrar los logros y avances en habilidades del desarollo, pensamiento crítico y creatividad, así mismo en áreas de mejora, mensualmente se hace una reflexión del proceso de cada uno de los niños.
Los proyectos varían dependiendo de los intereses de los niños. Pueden incluir explorar la naturaleza, construir estructuras, investigar temas científicos, crear obras de arte o estudiar fenómenos culturales. Los proyectos suelen ser colaborativos, promoviendo el trabajo en equipo y la resolución de problemas. El proyectos nacen de un tema de interés y se van entretejiendo por medio de propuestas e investigaciones que se sustentan en las palabras y acciones de los niños, esto lleva a que el tema trascienda y deje de ser un solo tema a un concepto que permite ir a mundos imagnarios y convertir la imposible en posible.
La disciplina en Reggio Emilia se basa en el respeto mutuo y la construcción de relaciones positivas. Los maestros guían a los niños para que resuelvan conflictos de manera pacífica, fomentando la comunicación y el entendimiento. Se promueve el desarrollo de la autonomía y el sentido de responsabilidad en lugar de imponer castigos. Se trabaja respetando la identidad de cada persona y celebrando la diversidad, así mismo se infunda por construir un amor propio, permitiendo a cada niño ser en esencia y conocerse a si mismo, reconociendo sus emociones y como reacciona frente al mundo. Se trabaja sustentado en la inteligencia emocional, permitiendo sentir y expresar, acompañando a los niños a tener un conocimiento desde lo que siente cada uno y como lo expresa sin afectarse a si mismo y a los demás, como tambien incluir dentro de su lenguaje diario y cotidiano un vocabulario amplio y sustanciosos sobre las emociones, sentimientos y sensaciones.
Al permitir que los niños exploren sus intereses y enfrenten desafíos en proyectos que les permiten investigar y explorar diversas ramas, se les da la autonomía de experimentar, reflexionar y encontrar soluciones. Este proceso fomenta tanto la creatividad como el pensamiento crítico, ya que los niños toman decisiones, prueban ideas y aprenden de sus experiencias. Aprenden también del error, no visto como algo negativa, sino como ese insumo que nos enseña y nos permite mejorar.